Día de museo

Días de museo

Escritos en la calle, el libro

Ya está en la calle el libro Escritos en la calle – Grafitis de Argentina 

En 2002 empezamos con Alejandro Güerri a enviar los Ñusléteres. Una de las secciones era Grafitis: frases que lectoras y lectores veían, transcribían y nos enviaban por mail.
En 2009 se sumaron al equipo Tomy Lucadamo y Leandro Giovinazzi, y creamos GRaFiTi www.escritosenlacalle.com para poder recibir las fotos de las pintadas.
Ocho años después, todo ese trabajo se convirtió en un libro, publicado por La Marca EditoraEscritos en la calle – Grafitis de Argentina reúne fotos de grafitis agrupadas en cinco categorías (Amor, Política, Música, Fútbol y Pensamiento) y textos bilingües.

ISBN: 978-950-889-283-6
PÁGINAS: 128
FORMATO: 15 x 15 cm
ENCUADERNACIÓN: Rústica

El jueves 11 de mayo a las 20hs. lo presentamos en Zona Futuro de la Feria del Libro. Acá hay imágenes de la presentación.

Más información acá.

 

Lectura en Brote Poético #12

El miércoles 10 de mayo, después de la histórica marcha a Plaza de Mayo contra el 2×1 otorgado a un genocida por la Corte Suprema, leí en la edición #12 de Brote Poético junto a Javier Roldán, Luciana Jazmín Coronado, Laura Fuksman, Julieta Desmarás y María Malusardi, y música de Vero Walfisch. Gracias a Marina Cavaletti por la invitación.

 

Museos de Nueva York

English version

Todos los museos de Nueva York que visité fueron con entrada gratis o pago a voluntad (“Pay What You Wish”: uno, dos, tres dólares…): el Metropolitano, el Guggenheim, la Neue Galerie, el de Brooklyn, el Studio Museum de Harlem, el New Museum y el International Center of Photography, el PS1 del MOMA y el Museum of the Moving Image en Queens, el de Historia Natural. Aunque podría haber pedido un descuento, pagué los razonables cinco dólares del Drawing Center con gusto.

El único que no pude visitar los días gratuitos (viernes de 4 a 8 pm.) fue el imperdible Museo de Arte Moderno. Decidí ir el martes de la tormenta de nieve, cuando casi todo estaba cerrado, y obviamente muchas personas razonaron igual: muy numerosa la concurrencia.

Mientras hacía la cola, vi el cartel con los precios de admisión: Entrada General $25. No hay dudas de que la colección del MOMA los vale, pero resultaba un poco oneroso para un trabajador sudamericano y mal acostumbrado, sin entrar en detalles tales como que las obras (y las salas) pertenecen (como en casi todos los museos nombrados) a unas pocas familias y fundaciones de las más ricas de NY y del mundo, quienes con esta prestigiosa forma de filantropía (compartir “su arte”) desgravan impuestos, lavan su imagen y ostentan con buen gusto su riqueza, por lo cual mientras logramos redistribuir sus fortunas (sin matarlos, de ser posible) sería más justo que todos los museos fueran gratis.

Lo cierto es que si quería entrar iba a tener que comprar mi ticket, y estaba dispuesto. Pero miraba el cartel y no me parecía justo. Los jubilados pagaban $18 y los estudiantes $14 (con identificación). Y eso me dio una idea: resolví tomar una hoja de mi libreta y hacerme una credencial de estudiante auto-didacta, en letras de imprenta mayúscula y lo más prolija posible (con un guiño).

Cuando llegué al mostrador y el empleado me miró, simplemente le dije “Student” y extendí mi tarjeta. El hombre morocho frunció el ceño y me contestó que no creía que eso sirviera en su país. Le dije que en el mío quizás. Su compañero de al lado, un moreno, paró la oreja, y cuando vio la tarjeta largó una risa: “Nunca vi algo así. Seguro es una buena universidad. Deberíamos darle una de Estudiante,” dijo. Y el otro sonrió y accedió.

Me dio mucha alegría que mi invento funcionase. Con la plata que ahorré me compré la cena.

Nueva York nevada

MoMAPS1 estenopeica pinhole nieve snow

Queens estenopeica pinhole nieve snow

Queens estenopeica pinhole nieve snow

Central Park estenopeica pinhole nieve snow

Más fotos estenopeicas de New York acá y acá.

Un día en Nueva York

English version

Mi primera noche en Manhattan, terminé colado en el Guggenheim.
Llegué al mediodía a mi cuarto en un lindo departamento, piso 15, Uptown, cerca de Wahington Heights. Charlé con mis anfitrionas, Miroslava y Poli, y reposé un rato.
Antes de las 2 me abrigué, cargué el termo, y salí a pasear por el bello Central Park. Bajé del subte en el Museo de Historia Natural, y me perdí mateando por los senderos entre rocas, lagos y árboles, y de a ratos la vista de los rascacielos.
Cuando me terminé el mate, encaré para el Museo Metropolitano (PWYW).
El Met es infinito; mi capacidad de atención, no. Así que me dediqué a las salas de arte moderno, la de fotografía, y la de Velázquez. Más que suficiente para una tarde de jetlag inadvertido. Tras dos horas y algo de maravillas, me retiré.
Al salir, a dos cuadras, vi una cola: la Neue Galerie abría sus puertas gratis. Sabía que era pequeña y un amigo pintor me la había recomendado. Así que hice la fila charlando con un neoyorkino que había vivido en Brasil y gustaba de conversar en castellano. El aire estaba a unos cero grados centígrados.
Cuando entramos nos quedaban 40′ para recorrer los dos pequeños y lujosos pisos. En el primero, la mayor parte del público se amuchaba en torno al precioso cuadro de Klimt que se convirtió en película, “La dama dorada”. Aproveché para ver el resto de sus trabajos y en la sala contigua darme un banquete de Schieles y Kokoschkas: me tenía que agarrar la mandíbula para no dármela contra el piso. Ver esas pinturas, que me habían cautivado en pantallas y libros, en su dimensión real y una junto a otra, me conmovió. Los últimos 10′ me asomé al piso superior y descubrí a Alexei Jawlensky, grata sorpresa; y los últimos 5′ bajé a saludar a Schiele antes de irme.
Al salir, me di cuenta de que estaba a una cuadra del Guggenheim y decidí apreciar su arquitectura. Me encontré con que adentro un montón de gente elegante tomaba tragos, charlaba y movía las patitas al ritmo de una DJ. Me acerqué a la puerta para averiguar de qué iba el “Art After Dark”.
Los morenos de la puerta me preguntaron si era miembro. Les respondí que no. Que había llegado ese día a la ciudad y que mi guía recomendaba el primer viernes del mes ir a la noche a ese museo. Me explicaron que el evento era sólo para “members and guests”. Que a la vuelta de la esquina había un ingreso con tickets, pero se habían agotado. ¿Y cómo hago para entrar? “Buy a membership” (USD 85). Sí, pero no tengo Internet en el teléfono, me excusé. Podría ser invitado, les dije. “Yes, make friends”.
Me quedé en la puerta viendo quién podría invitarme. Venía bien vestido, aunque las botas de trekking se veían un poco diurnas. Vi pasar dos parejas, un par de señoras con cara de no gran simpatía. Charlé con una chica, pero también guest, entró con un pibe. La temperatura había bajado. Me estaba dando hambre. Volví a preguntarles a mis amigos: One more question: ¿Hay un lugar cerca, no muy caro, donde comer algo antes de entrar? “Sure, round the corner, Three Guys”.
Fui a comer al restorán de un griego. En la barra me atendió un mexicano que, en solidaridad latina, me recargó el sándwich, “gyro de pollo”, y me regaló un vaso de Ginger Ale (“yinyerela”, la llamaba): le dejé un buen “tip”. Aproveché para escribir algo del vuelo y la tarde. Pagué, saludé al griego, admirador de nuestros vinos, y salí otra vez a la noche fría.
Volví a la puerta del museo y había otro custodio. Le comenté sobre mi llegada reciente, desprevenido, y consulté cómo podía entrar: me volvió a decir “only members and guests”. Ok. Me quedé esperando a la persona que habría de invitarme y se demoraba.
Los “members” que llegaban lucían poco abordables; otros venían con tickets y los derivaban “round the corner”. Salieron otra vez mis amigos morenos y empezaron a juntar los postes y cintas que se usan para armar filas cuando se junta mucha gente. Dejaron un corredor. I’m usually lucky, les dije, someone will invite me. Se rieron. Me preguntaron de dónde era. Argentina. “Oh, Maradona”. Oh, yeah!
Llegaron tres parejas. Members or tickets?, les pregunté. “Tickets”. Los mandé a la vuelta. I’m a guest already, les conté a mis amigos, but not yet. Se metieron a refugiarse del frío. Llegó un grupito más. Members or tickets? Round the corner. Y así hice con los siguientes dos grupos. Y seguí esperando. No mucho, porque al rato sentí a mis espaldas: “Hey, Argentina, come in”. Me abrieron una puerta y le hicieron señas a la recepcionista. Thank you very much, guys!
Entré, dejé mi abrigo, y me dirigí a comprar un ticket para una cerveza. Lo pedí en inglés: A beer, please. El tipo me respondió: “Ok, y un trago gratis en el tercer piso”. Muchas gracias, primo, y tip.
Después de recorrer toda la pendiente espiralada, maravillado por todo lo que veía (me ahorro los nombres), fui al tercer piso por mi trago. También servían bocados: quesos, frutas, pop-corn. Charlé con desconocidos amables. Me tomaron una foto para el Instagram del evento. Terminé mi rico trago (base de vodka) y cambié mi ticket de cerveza por otro. Tip. Más charlas y bocados.
Al terminarlo, acudí al barman (la chica había sido más estricta), y le pregunté si el tercero era gratis. “Si me dejás un tip, te hago uno,” propuso. Obvio. Y mientras lo saboreaba, llegó una chica y me dijo: “Tengo que salir y no puedo con el vaso. ¿Querés otro trago?” Of course! Thanks!
Después del cuarto volví a recorrer muy contento las galerías espiraladas, y me di por satisfecho, ya pasadas las 11. Saludé, agradecí de nuevo a los amigos de la entrada, y emprendí la vuelta a la casa, Uptown.
La colectivera morena que me cruzó el Central Park hasta el subte Línea A no me quiso cobrar.
Me sentí muy very welcome bienvenido.

Flashes de Nueva York

Prospect Park estenopeica pinhole
Central Park estenopeica pinhole

Subway NYC Metro estenopeica pinhole

Guggenheim ArtAfterDark estenopeica pinhole

Times Square estenopeica pinhole

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Lecturas de Rojo en Espacio Enjambre

El jueves 23 de marzo, a las 21 hs., ciclo Rojo en Espacio Enjambre (Acuña de Figueroa 1656). Lecturas de Soledad Urquia, Hernán Ronsino, Alejandra Kamiya, Fernando Aíta. Coordinan: Selva Almada y Marcelo Carnero.

“Últimas y primeras (impresiones)” de Pablo Ziccarello

Curaduría de la muestra de fotos, pinturas y video de Pablo Ziccarello en Espacio Pla, del 10 de marzo al 29 de abril.

Dilusiones ópticas

Habría que generar un término, porque eso es lo que Ziccarello hace con imágenes, morfología generativa: a partir de formas dadas, hibrida y trae en existencia combinaciones inusitadas. Por ejemplo, “dilusionista”, una persona que por medio de un acto o pensamiento diluye la ilusión del acto o pensamiento, en aproximación constante al límite de la desilusión, como una asíntota, y borroneando la línea en lugar de cruzarla.

Como un niño demiurgo, Pablo mira un cielo donde las luces que titilan aún no tienen nombre, y se inventa juegos para llegar a resultados distintos a partir de las mismas reglas (materiales desafiantes, no forzar las formas, apartarse a tiempo cuando surge la belleza). Repetir y variar, variar y repetir, sirven también como estrategia de supervivencia: un método para olvidarse de sí en un puro presente lúdico. Las obras parten de una fuerte inspiración biográfica y se despersonalizan a niveles siderales.

La muestra conforma una síntesis retrospectiva donde las últimas y las primeras preguntas se hacen eco. Una cronología extrema, a modo de aporía.

Optimum non nasci (1997) es fotografía y también dibujo. El sujeto de la imagen es y no es un cráneo; es y no una luna. Una declaración escéptica de principios, y un uso irónico, polisémico, de la analogía.

Cuaderno Rojo (2017) es pintura, libro y video. Existe un cuaderno lleno
de seducción abstracta y con las vueltas espiraladas del tiempo: una puesta en abismo, en cada página se registra un juego improvisado en el que hay que inventar reglas de juego. Del deseo circular e insatisfecho surge un goce gestual, imágenes tocadas y toda la superficie como zona erógena. Se rehúsa llenar un vacío y en cambio se orbitan sus bordes. Luego las hojas se ponen en movimiento perpetuo y vacilante: del mantra al loop, los círculos y líneas de tiza pastel se convierten en los ceros y unos de un vídeo donde las páginas pasan incesantes, febriles: del placer táctil del papel al de la pantalla, un universo cerrado que muta cíclicamente.

Polvo (2016) es donde se esparcen partículas de tiza sobre una superficie negra y se las fija en composiciones que remiten a objetos astronómicos. Luego, de lo dactilar a lo digital, se añade el ruido de los píxeles, como un tamiz que agrega materia/sentido en lugar de sustraer. Finalmente, al imprimirse, los dibujos/pinturas se transforman en fotografías. Un humilde aporte de galaxias por venir, recuperando la tradición mítica de crear astros como ofrendas para amantes mortales, o quásares, púlsares, nebulosas que flotan en algún rincón ignoto del universo.

Entre la última y la primera obra hay veinte años (luz) de distancia, en el transcurso del tiempo se notan las constantes del método “dilusionista”, como un deseo imposible de cumplir o abandonar: la obra es y no es lo que parece.

Alix de La Barrière, Fernando Aíta
Marzo 2017

 Optimum non nasci

“Las niñas del ojo” – fotos de Alix y Azélia de La Barrière

Curaduría de la muestra de fotos móviles de Alix Instagram y Azélia de La Barrière Instagram, en el Club Cultural Nivangio, del 21 de febrero al 7 de marzo.

En 2000 una joven madre deja Francia, su pasado; llega a una Argentina, devastada y promisoria, en busca de libertad. En 2017 la hija parte de nuestra querida Buenos Aires y regresa a su tierra natal para seguir su formación en la “ciudad luz”. Espejos rebeldes: simetrías, diferencias, ironías. Celebramos la búsqueda de nuevos horizontes.

Cuando miramos a los ojos vemos en el centro nuestro reflejo diminuto. “Niña del ojo”, sinónimo de pupila, nombra a alguien o algo muy querido.

Esta exposición es un ritual de despedida. En un juego de correspondencias, madre e hija intercambian fotos, las entremezclan, haciendo difusa la autoría y poniendo el foco en el diálogo entre imágenes. En una colaboración sin jerarquías, cada una aporta su forma de ver las cosas −Alix con la experiencia y perspectiva de años de práctica; Azélia con la soltura de una generación llamada post-fotográfica (iPhone e Instagram)− y nos participan de una conversación íntima, afectuosa.

Las niñas regulan la luz que entra al ojo: cuando la pupila se expande, el iris se reduce. Los iris de cada persona son únicos, como las huellas dactilares, marcas de identidad, donde se encuentran lo heredado y lo particular.

Las dos usan los mismos instrumentos −teléfonos celulares− y comparten sensibilidades cultivadas en la atención a los detalles, el gusto por las formas sutiles, juegos cromáticos, visiones sugerentes, delicadezas. Cada una posa su mirada sobre plantas, arquitecturas, reflejos, flores, vistas de entrecasa, instantáneas de la vida en común.

Las coincidencias son notables; las singularidades, visibles. Sin perder de vista que en sucesivas elecciones de qué, decisiones de cómo, en charlas simultáneas de motivos, formas y colores, las fotos de una y de otra van hilando momentos, espacios, personajes, experiencias de los días juntas.

FA, Febrero de 2017

Para ver más es sus Instagrams:
Instagram Azélia de La Barrière
Instagram Alix de La Barrière

Selección para el Museo Urbano 2017

Fui seleccionado por el Museo Urbano para mostrar fotos estenopeicas en la sala del Hospital de Clínicas durante el 2017.
Próximamente más novedades.

Libertad a Milagro – muestra colectiva en el CCC

Inauguración: Jueves 16 de febrero 19s.

La muestra colectiva “LIBERTAD A MILAGRO: Artistas Visuales por una democracia sin presxs políticxs” reúne a un conjunto heterogéneo de artistas visuales unidos por una causa común comprometida con el apoyo desde nuestra disciplina artística ante el pedido de la Libertad a Milagro Sala a 1 año de estar presa de manera ilegal, arbitraria y sin garantías individuales frente la presunción de inocencia que ratifica la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Lxs artistas visuales asumimos nuestro deber ético y estético con el fin de repudiar la primera presa política en democracia. La propuesta es poner en imágenes y visibilizar con herramientas y estrategias específicas del lenguaje artístico el reclamo de libertad en defensa de la persecución política de todxs lxs luchadorxs populares.

Centro Cultural de la Cooperación
Av. Corrientes 1543
Sala Raúl Lozza [2º SS] y Sala Espacio [1ºSS]
(finaliza 17/03)

Evento en FB: https://www.facebook.com/events/406547209686207/

Cataratas estenopeicas

 

Furgón flashero: chau y gracias

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El “Furgón flashero” completó un nuevo viaje.
Muchas gracias de nuevo al Centro Cultural de la Cooperación por abrirnos las puertas, y especialmente a Juan Pablo Pérez del Departamento de Ideas Viusales.
Muchas gracias a Gisele Gonzalez, Matías Barutta, Mariano Dalaison y Ruben Silvermann por la maravillosa charla de anoche, y por las nuevas posibilidades que surgieron. Y a todas las personas que se acercaron a conversar y brindar: fue un encuentro deleitable.
Hasta la próxima aventura. ¡Salud!

Y acá les comparto una nota publicada en Buenos Aires Under por Emiliano Vega:

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“Flasheando arriba del furgón”Fernando Aíta (40) utiliza una cámara estenopeica hecha con una cajita de fósforos para explorar a los viajantes que día a día se suben a los furgones de la línea Roca. La experiencia trasciende las fronteras individuales de la fotografía al transformar sus propios viajes en una experiencia artística colectiva. [Sigue acá]

Colon irritable con el San Martín Cartonero

El lunes 10 de octubre volvemos a las calles nuevamente junto a San Martín Cartonero esgrimiendo, en esta oportunidad, la acción: COLON IRRITABLE. Historia de la perfidia (o cómo volver a contar una historia de mierda). Una performance coro-gráfica en múltiples partes que se desarrollará en corta caravana por los alrededores del Teatro Colón hasta desarticularse apoteósicamente en todas direcciones.

COLON IRRITABLE… surge de las charlas que venimos cruzando en el marco de INDEPENDENCIA IMAGINARIA, espacio desde el cual un grupo de amigos y artistas, agitamos la revisión de los relatos e imaginarios que se presentan como estáticos, invariables, universales, para proponer aggiornarlos a nuestros días y sus necesidades históricas, sociales.

En esta ocasión, urgidos por las actuales políticas culturales que proponen “Desmemoria es Alegría”, nos aventuramos a recordar que negar el genocidio, siquiera minimizarlo -cuando bien podría haberse dicho nada- no es otra cosa que la aprobación del genocidio mismo como forma de control social: El “negacionismo” hace a la posibilidad de que lo ocurrido siga sucediendo pues, en rigor, es un ocurrir que no tiene reconocimiento… “Si lo que sucedió no se reconoce, entonces no tiene más remedio que seguir ocurriendo siempre, en un eterno retorno de lo reprimido”, nos completa Oscar Terán.

Cristóbal Colón es el perejil de nuestra historia; un iluso afortunado y valiente que sosteniendo un huevo entre sus dedos dio inicio a un relato, el del “descubrimiento y conquista de América”, que encubre el mayor genocidio de la historia del mundo.

Ese genocidio aún no se detuvo y nuestro Estado-Nación lo supo renovar con recurrencia siendo cada vez más selectivo y preciso: la “conquista de un desierto (otra piedra fundacional a desterrar luego de analizarla semióticamente); la Revolución Libertadora (un refuerzo para desmemoriados); el genocidio de Estado de los ’70, y el desmantelamiento del Estado frente al alineamiento neoliberal de los ’90, completan las páginas por detrás de la larga historia que comenzó con un huevo entre dos dedos hace 500 años.

Desde la colonia a nuestros días; del Camino Real (desde el Alto Perú, Potosí, Jujuy, Córdoba hasta el puerto en Santa María de los Buenos Aires), reemplazado luego por los trenes ingleses, y actualmente por la Hidrovía del Paraná de la “República de la Soja”, el ordenamiento socio-territorial se explica en el genocidio, la apropiación, y la segregación cultural, sostenida por el Nuevo Orden Mundial, que hace de nuestro Delta un colon enfermo, un ano, que a ellos enriquece y alimenta, y a nosotros nos mata.

Lo-pérfido de esta historia es que siempre hay perejiles de turno dispuestos a sostener un huevo entre sus dedos…

Atte. San Martín Cartonero
Colectivo Independencia Imaginaria

colon irritable

 

Comunidad furgonera: Encuentros, imágenes y relatos

Comunidad Furgonera

Charla-debate. Una invitación a reflexionar y debatir sobre distintas experiencias artísticas y sociales a partir de registros múltiples (fotos, dibujos, videos, narraciones) en los furgones de diferentes trenes a gasoil: puntos de encuentro, singularidades e historias de vida de quienes los transitan a diario, junto a fotógrafos, dibujantes e investigadores de los ferrocarriles. 

Panelistas: Fernando Aíta (autor de Furgón flashero), Matías Barutta (autor de Todos al furgón), Mariano Dalaison (fotos estenopeicas del Ferrocarril San Martín), Gisele Gonzalez (dibujos y videos de la Línea Roca), y Ruben Silvermann (estudioso de asuntos ferroviarios). Coordina: Juan Pablo Pérez.
Organiza: Departamento de Ideas Visuales

Viernes, 7 de octubre de 19:00 a 21:00
Centro Cultural de la Cooperación
Av. Corrientes 1543, CABA
Sala Meyer Dubrovsky – 3ºP

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Nueva edición del Magazine Errorista

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El 11 de septiembre se lanzó una nueva edición del Magazine de la Internacional errorista (que tuve el gusto de traducir) con textos de Franco Berardi – Bifo, Jeremy Rubenstein, Cynthia Shuffer y Paula ArrietaBruno Nápoli, Stephen Wright, y más en camino. Pasen y lean: http://www.erroristas.org/es/magazine

 

“Furgón flashero” en el CCC

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Todas/os invitadas/os a la muestra Furgón flashero (fotos estenopeicas y textos) en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Av. Corrientes 1543 sala 1ºS., CABA.

Las fotos y los textos de “Furgón flashero” surgen de ir a trabajar en bici, de ida por las mañanas y de vuelta al mediodía, en los trenes diésel de la línea Roca, ramales a La Plata y Bosques, llevando una cámara estenopeica hecha con una cajita de fósforos…

Inauguración: Jueves 8 de septiembre, 19 hs.

La muestra podrá visitarse todos los días hasta el 1º de octubre.

Acá el evento para quienes usan Facebook:
https://www.facebook.com/events/1635852290038448/

 

Flasherización en el furgón

La producción artística contemporánea no puede desplegar sus artilugios estéticos sin agrupar algunas ideas y acciones que definen un posicionamiento ético de quien organiza su construcción. En el caso de la muestra Furgón flashero de Fernando Aíta encontramos imágenes y palabras que provienen del argot popular, el flash de luz en una superficie sensible, y sus derivas lumínicas del natural fantasean con atmósferas enrarecidas, al elaborar una imagen definitiva con una cámara estenopeica realizada de forma casera. Y a la vez, se desliza lo “flashero” en la semántica de esa iluminación que atraviesa el contexto social del furgón de los viejos trenes del conurbano bonaerense, espacio de sociabilidad que entrecruza a laburantes de todo tipo y costumbre, junto a merodeadores y saltimbanquis de la vida –entre farsas y acrobacias de subsistencia- en la que resuelven y comparten sus historias cobijados en el humo del “faso” furgonero. La cámara reinventada con una cajita de fósforos, elemento indispensable para prender un faso o pucho, también nos “flashea” en su propia materialidad precaria y diminuta transformada en un dispositivo fotográfico que captura sentires y pesares de la realidad.

¿Qué se flashea desde el furgón? Las fotos estenopeicas de Aíta resultan una grata metáfora que no busca precisar detalles en la imagen y un sentido concreto y verídico de la realidad, sino que amplia en su espectro y lenguaje otros modos de transitar la vida, que no deja de ser hostil, pero que siempre está abierta al encuentro con nuevos y habituados sujetos del furgón.

¿Cómo reactivar los sentidos puestos en tensión durante la exhibición de fotos en el furgón? Aíta relata el encuentro de fin de año para brindar y celebrar la juntada con los viajeros de siempre, y entre todos los participantes, elegir las fotos que se van a pegar y mostrar en las paredes y techo del tren. 

Entonces, ¿de qué manera podemos potenciar ese momento? En principio dándole visibilidad a esa producción, y al mismo tiempo, entre textos, testimonios y relatos en imágenes poder recobrar parte de la experiencia del encuentro colectivo, que lo sitúa a Fernando Aíta entre el hacer y sus ideas, en la construcción de sentidos más allá de las limitaciones del propio arte.

Juan Pablo Pérez

Furgon Flashero CCC-web