Gracias

Amigas y amigos, muchas gracias por los mensajes, los llamados, los abrazos, por el cariño, el aliento y la compañía en un momento bravo.
Quienes conocieron a mi vieja saben que se nos fue un gran personaje, una mujer intensa, generosa, frontal, muy metida en la vida y en voz alta; la mejor modista de su barrio; la vecina que cortaba la calle para que pongan semáforos; la que curaba el empacho, el mal de ojo, las quemaduras sólo porque sabía y por ayudar; la que cocinaba y compartía. Una madre pilla con un humor chispeante, que agradezco y me zafa en tantas.
La vamos a extrañar, ahora con un lagrimón, siempre con sonrisas. Y nos seguirá inspirando y dando ánimo: me bancó en todas, me alentó a involucrarme en lo que me importa, y hacer lo que deseo, lo que siento; eso es indeleble.
Los vivos no sabemos lo que pasa después de la muerte: cada cual hará sus conjeturas. Un poco triste pero tranquilo, yo me digo: Aguanten el paraíso de la memoria y las potencias de la imaginación.
Por suerte tuve tiempo de decirle: Hasta luego, ma. Te quiero mucho. Que sea un buen sueño, que sea un buen viaje.
Les voy a pedir, si nos cruzamos, que me den la libertad de hablar del tema si lo necesito; pero si no, mejor no pregunten.
Y un último favorcito: no pierdan oportunidad de expresar su amor.

corazón de milanesa

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