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Volver a las calles del covid-19

Hoy, después de veinticinco días de luna de miel, y poco más de veinte de realizar satisfactoriamente las tareas desde casa, este humilde trabajador lácteo volvió a la calle, a la primera línea de fuego del mercado, a visitar súpers chinos de la cuarta zona más contagiada/osa de capital, (1º Balvanera, 2º Palermo, 3º Recoleta) a Núñez y Belgrano para que nadie se quede sin su yogur.

Mientras iba visitando los locales semivacíos, tuve que familiarizarme con el kit preventivo que me dio la empresa: con el barbijo (más los lentes de seguridad que encontré en casa), con los guantes de látex, y en qué momentos después de ciertas acciones debía usar el alcohol en gel (por ejemplo, antes de subir de nuevo al auto).

Una clienta me lo dijo muy claro: «¿Para qué venir? Tu empresa cabeza anda mal. Mejor llamar por teléfono en tu casa. Acá todo virus muy feo».

Guelson, el repositor haitiano, no llevaba el barbijo que habría, ni guantes, pero tuvo la prudencia de rascarse un ojo con el lado de adentro del buzo. Estaba preocupado porque la cuarentena no le impedía ir a trabajar, pero sí recibir una visita amorosa en el lugar que alquila. Merde, mon ami.

Toda la mañana vi un surtido desfile de máscaras, por no decir caretas, que me hizo acordar a la cantina de Star Wars, sobre todo en filas de paguefácil y rapigarpe (pagan lo que sea por salir). Y a la canción «Ojos sin rostro» de Billy Idol (no recuerdo que dirá la letra).

Volver a casa y todo el proceso de desinfectarme me resultó agotador: me gané una siesta.

Romper el aislamiento

Ayer por primera vez rompimos el aislamiento preventivo obligatorio. Bueno, apenas: vino Pablo, que vive a ocho cuadras, a comer un asado en la terraza.

Leni no llegó. Se topó con policías de civil a dos cuadras de su puerta. Le pidieron documentos, el permiso que no tenía. Chamuyó que iba a la farmacia a veinte metros y zafó, pero no le dio para probar por otra calle, y se volvió a su casa.

Con Pablo lo teníamos pendiente desde que volvimos hace quince días. Nos había cuidado la casa tres semanas, pero cuando llegamos de regreso ya estaba decretado el aislamiento y no pudimos vernos. Todavía teníamos sus regalos. Quedamos la noche anterior por whatsapp: Yo no tengo síntomas ni miedo, le dijo Alix; Fer, tampoco. Y sí ganas de vernos. Pablo estaba en la misma.

Llegó nueve y cuarto. Yo había prendido el fuego recién. Alix le abrió la puerta de calle y le avisó del procedimiento en nuestra entrada, como si el palier de nuestro piso fuera la recámara de una nave: Lo desinfectamos de arriba abajo con el vaporizador (y al vino), le dimos una percha para que cuelgue la ropa, y la bolsa para el calzado. Pasó directo a la ducha. Salió en cinco minutos con los rulos mojados, goteando sobre los hombros del ambo. Las pantuflas le quedaban medio chicas.

Fue muy extraña la tensión entre la alegría de vernos –de ver a otros por primera vez desde el inicio del confinamiento (exceptuando a comerciantes y vecinos con barbijos), y de vernos entre nosotros en particular, que habíamos cambiado mensajes durante todo nuestro viaje, de por dónde andábamos, cómo estaban las cosas por casa, de tal libro que encontró en la biblioteca– y mantener todo el tiempo la distancia preventiva.

Charlamos de todo, nos matamos de risa, estábamos felices, y a la vez torpes con todo el protocolo para aseptizar los cubiertos, las precauciones al servir el vino, los recaudos para que nadie confunda las copas, los brindis sin chinchín, armarse dos porros, y sentarse en cabeceras opuestas de la mesa.

Nos acostamos a las mil y quinientas. Pablo se quedó a dormir: era más seguro que se vaya de mañana, con los negocios del barrio abiertos.

Yo me levanté a las ocho para responder al whatsapp del trabajo. Pablo se despertó enseguida. Tomamos un par de mates –cada uno el suyo– y tipo nueve lo acompañé a la puerta de calle. También fue raro despedirse: Avisá que llegaste bien.

Cuando subí, Alix se había levantado. Le dije que, para mí, el espacio daba para juntarnos de a cinco o seis, tranquilamente. Que cada cual traiga vaso, plato y cubiertos, y que en la cuenta, con la comida y el chupi, habría que incluir los desinfectantes.
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(Basado en hechos irreales. Asado, sí; ortibismo buena onda, no)

Puños en alto en La Cultura del Barrio

Puños en alto
Muestra de fotos estenopeicas de boxeo.
Del 20 de diciembre al 31 de enero
en el Club Social y Deportivo La Cultura del Barrio
Murillo entre Thames y Serrano, Villa Crespo

Inauguración: Viernes 20 de diciembre de 20 a 24 hs.

Puños en alto

Uno, gestos de lucha. Dos, estar en guardia.

Una parte es física. Saltar la soga. Entrada en calor. Cambiás el aire. Estirás. Aumentar el alcance. Esforzás los músculos hasta que queman. Un toque de dolor. El sudor que limpia, la piel porosa. Cada quien, en pares, en grupo. Te alientan y te corrigen. Y estamos a punto para lo que venga.

Otra parte, técnica. Sombra: pelear con un oponente imaginario, con vos. Pulir las posturas. Siempre en movimiento, flexible. Equilibrio dinámico. Sacás precisos los golpes, con todo el cuerpo. Combinar. Reflejos, velocidad. Duplas de ataque y defensa, alternadas, recíprocas, cumpas que te ponen pillx. Practicar fintas, contragolpes: una coreografía improvisada de jabs, rectos, ganchos, pasos y esquives.

Constancia y reiteración. Hasta que se incorpora, saber encarnado. En cada cual y en todxs lxs que compartimos el mismo aire húmedo de aliento y transpiración, y charlas en los intervalos.

Y luego el combate libre. Pararse frente a frente, percibir con todos los sentidos. Medir destrezas. Cada cual aprovecha sus virtudes. Sabiendo que el adversario no te va a lastimar a propósito: a más experiencia o mayor fuerza, más cuidado de lxs otrxs. Pero te van a marcar los puntos débiles, hacer notar las zonas ciegas. La adrenalina de sentir el guantazo, y rearmarse, o contestar, embocar una justa.

Estas estenopeicas fueron tomadas en los últimos dos años, durante nuestras clases antifascistas de boxeo. En momentos de recuperar el aire, en un lugar donde, como en la vida, nada se queda quieto. Haciendo pruebas con la camarita, fueron saliendo fotos del gimnasio, de cumpas y profes, entre ejercicios o asaltos, al momento de vendarse, al fin del entrenamiento. A pulso, sin trípode, rollos ASA 100 ó 200, exposiciones de diez, quince segundos. Agitación de ambos lado de la cámara. El único espacio donde la luz da bien es arriba del ring, con sus alrededores callejeros: paredes que enseñan murales, banderas, afiches –Nunca seré policía–. Entonces pintó retratar a sus habitués, y hay quienes subieron a la lona mullida del cuadrilátero por primera vez para su foto.

Cada toma es una pequeña performance, condensada en un fotograma. Una escena de ficción, un simulacro de quietud, en el que cada persona hace de sí misma, y se la reconoce por su postura, su ropa, su pelo, o se la imagina: una de lxs nuestrxs, semejante, diferente. La toma tiene similitudes con el primer momento de estar en la pelea frente a la incógnita de lx otrx, con una premisa en común­ –contra todo prejuicio– y la complicidad del tiempo compartido, en el que, entre golpes y abrazos, vamos ganando en empatía, confianza, afecto, compañerismo, solidaridad. Estas fotos conjugan boxeo y fotografía, dos formas de conocimiento y de entrenar la percepción.

Fernando Aíta

–Sí, una parte es física: saltar la soga, entrar en calor, cambiar el aire. Sudar, encontrarse con los límites del propio cuerpo, con los puntos ciegos de nuestras ideologías.

Otra parte es técnica: pelear con un oponente imaginario, con vos mismo. Flexible, armar duplas de ataques y defensas. Escuchar, ver al otro, coreografía argumentativa: percibir los discursos programados, los propios, los ajenos, velocidad para no caer en el sentido común, sorprender con una figura impensada para no ser otra vez el producto de la fábrica de sujetos capitalista.

Constancia y reiteración. Saber encarnado, incorporar, cansados y doloridos, un saber que nos modifique el cuerpo y la cabeza.

Y luego el combate. Libre. O todo lo libre que podamos ser. Pararse frente a frente, cada cual en su lugar, en el gimnasio, en la escuela, en la calle. Cuidando incluso al enemigo. La adrenalina de sentir el guantazo y contestar: No al especismo, a la loca creencia de que la especie humana es superior a cualquier otro animal, no al racismo, no al patriarcado. Tomar aliento: no a la discriminación. Una piña a la heteronorma. Embocarle una justa al machismo. Rearmarse y con precisión dar en el centro del aparato represivo. Marcarle los puntos a la xenofobia. Respirar, siempre respirar, y a pesar de los muertos, de los desaparecidos, volver al combate.

Alejandra González

Agradecimientos
Muchas gracias a todas las personas que se acercaron a ver la muestra.
Quiero agradecer a La Cultura del Barrio por el espacio y por todo lo bueno que pasa ahí, y a mis compañer_s y profes que se coparon en las fotos y apoyaron para que la muestra ocurra: muy contento de haber conocido el club y de los dos años que llevo entrenando.
Gracias especiales a Guillermo Meza, que me ayudó a editar las fotos, hacer los afiches, pósters y stickers.
Gracias a mon amour Alix con quien hicimos el montaje y me acompañó en muchas decisiones.
A Alejandra González por el diálogo con el texto de la muestra.
Muy feliz de compartir esta experiencia, y festejarla como se merece.

Podcast | En foco – Entrevista para La Mar en Coche

#PodcastEnFoco | Ya está disponible la charla a partir del ocio que tuvimos con Diego Skliar para La Mar En Coche en LA TRIBU 88.7 FM.

Hablamos, entre otras cosas, de los Poemas para no ir a trabajar (y otros), de fotografía estenopeica, de los GRaFiTi escritos en la calle y de los collages colectivos (Imago Mundi – Rondas de collage) que organizamos con Alix.

Se puede escuchar, descargar y compartir desde este link:
https://bit.ly/2ICCWo5

Visiones periféricas en IMEPA

Contento y agradecido de estar mostrando fotos estenopeicas en el Instituto Municipal de Educación por el Arte, IMEPA, el lugar donde estudié de niño y adolescente, y conocí las primeras nociones de fotografía.

La muestra puede visitarse hasta fines de agosto de lunes a viernes de 14 a 20 hs. y los sábados de 9 a 12 hs. en Arenales 471, Avellaneda.

Gracias a todo el equipo de IMEPA.

Estenopeicas boxísticas

Serie en desarrollo. LCDB.

Nueva York nevada

MoMAPS1 estenopeica pinhole nieve snow

Queens estenopeica pinhole nieve snow

Queens estenopeica pinhole nieve snow

Central Park estenopeica pinhole nieve snow

Más fotos estenopeicas de New York acá y acá.

Flashes de Nueva York

Prospect Park estenopeica pinhole
Central Park estenopeica pinhole

Subway NYC Metro estenopeica pinhole

Guggenheim ArtAfterDark estenopeica pinhole

Times Square estenopeica pinhole

Más fotos estenopeicas de New York acá y acá.

Selección para el Museo Urbano 2017

Fui seleccionado por el Museo Urbano para mostrar fotos estenopeicas en la sala del Hospital de Clínicas durante el 2017.
Próximamente más novedades.

Por donde se anda

veredas flasheras

Ese no sé qué, ¿viste?

calles bsas flashes

«Visiones periféricas» hasta el domingo 29

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La muestra puede visitarse hasta el domingo 29, de lunes a lunes de 17 a 21hs.

AGENDA

> MARTES 10, de 18 a 21 hs.: proyecciones y visitas guiadas.

> MIÉRCOLES 18, 20:15 hs.: visita guiada y recital de la banda de superhéroes Los Cosos (punk acústico).

LUNES 23, 18 a 21 hs.: visita guiada y proyecciones.

> DOMINGO 29, 19 hs.: CIERRE. Proyecciones, charlas, brindis.

 

Fotos de la inauguración de «Visiones periféricas»

brindis y pantalla

Muchas gracias a todas/os por venir a brindar en la inauguración y al club Nivangio por el recibimiento.

horacio y cia

felix, gabriel, ames

lalo

fotos, textos, mapas

fotos, citas, planos

pasillo Nivangio - visiones periféricas

chequeo pasillo Nivangio - visiones periféricas

aze y alexia pasillo Nivangio - visiones periféricas

date y chelo  pasillo Nivangio - visiones periféricas

date, mariano, gaby pasillo Nivangio - visiones periféricas

Sábado 7/5, 19 hs., Club Cultural Nivangio.

Montaje de «Visiones periféricas»

montaje de las fotos con Alix

Muchas gracias a Alix de La Barrière por la invaluable ayuda en el montaje.
Muchas gracias a Nivangio por la buena onda, y por la foto.

 

«Visiones periféricas» en Nivangio

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La muestra podrá visitarse hasta el domingo 29 de mayo.

Habrá proyecciones, charlas, visitas guiadas y brindis.

Sobre «Visiones periféricas»

I

Visiones. El sentido de la vista. Perspectivas. Apariciones. Ensueños. Revelaciones. Mambo místico.

Periferias. Contornos (de un círculo). Partes alejadas del centro. Alrededores. Las barriadas del querido conurbano. Lugares por donde pasa la vida.

Visión periférica. Habilidad de percibir información en áreas del campo visual alrededor del centro de atención. Detectar movimientos. Autodefensa, manejo, juegos en equipo. Desenfoque. Se apunta a un lugar pero por los costados se cuelan cosas. Los rabillos de los ojos.

II

Hace más de cinco años que ando con una cámara flashera en el bolsillo. Hace tres años que trabajo de «lechero» y, visitando supermercados y almacenes, recorrí buena parte del sur del conurbano: Sarandí, Quilmes, Solano, Berazategui, Ezeiza, Monte Grande, Fiorito… Saco fotos de lo que veo por donde ando: paisajes, arquitecturas, personas, situaciones.

Para sacar las fotos apoyo la cámara en el pecho o la panza: un enfoque físico, con el pulso y la respiración. La cámara agarra lo que hay delante, lo que podría abarcar con los brazos abiertos. Las exposiciones pueden ser cortas o largas, o múltiples.

Algunas fotos resultan vibradas, difusas, con yuxtaposiciones, sugerentes, como la mente ante lo desconocido, como las cosas vistas con el filtro de la memoria.

La visión periférica puede entrenarse. Se puede concentrar la mirada en el centro de las imágenes, sin dejar de prestar atención a lo que se intuye en los bordes o más allá, y a lo que sucede alrededor.

Están los registros y después se tejen conexiones. Son encuentros (hallazgos) que dejan marcas vívidas, huellas latentes, y arman relaciones.

F.A., mayo de 2016

Evento en Facebook:
https://www.facebook.com/events/601228486712508/

Primeras Jornadas de Estética y Política en el pensamiento descolonial en UNDAV

UNDAV jornadas pensamiento descolonial

Un encuentro auspiciado por «Globalization and the Humanities Project de la Duke University» para discutir el pensamiento descolonial desde ámbitos como el arte, la política y la estética.

Contará con la intervención de investigadores de amplia experiencia en estos tópicos como Walter Mignolo, Pablo Quintero, Zulema Palermo, Pedro Lasch, Rita Laura Segato, Adolfo Albán Achinte, Ticio Escobar, Raúl Ferrera Balanquet, María C. Lugones y María Eugenia Borsani.

El jueves 5 de mayo a las 19:00 hs. voy a proyectar fotos flasheras y dar una charla sobre experiencias estenopeicas.

Del 4 al 6 de Mayo de 2016
Actividad gratuita.
Ver programa

Universidad Nacional de Avellaneda
España 350, esquina Colón. Avellaneda, 1870 Avellaneda

Flashear en La Habana

vista aérea desde la cámara oscura

taxi cubano

Barrio Chino

pescadores en Regla

Playas de Este

Diciembre de 2015.

CLIC PARA VER MÁS FOTOS FLASHERAS DE LA HABANA

Plaza flashea

Plaza Constitución flashea